La evidencia actual refuerza una recomendación básica: ningún colutorio sustituye al control mecánico del biofilm.El cepillado con dentífrico fluorado y la higiene interdental continúan constituyendo la base de la prevención. El colutorio debe considerarse, cuando esté indicado, una herramienta complementaria.
El creciente conocimiento del microbioma está modificando además nuestra manera de entender la salud oral. El objetivo probablemente ya no deba formularse como “eliminar las bacterias”, sino como mantener un ecosistema microbiano compatible con la salud.
La pregunta, entonces, quizá no sea si los colutorios son buenos o malos, sino otra mucho más útil para la práctica clínica: ¿qué paciente necesita un colutorio, qué principio activo necesita y durante cuánto tiempo?
Un colutorio puede estar indicado como complemento en situaciones concretas, por ejemplo:• Gingivitis o control de placa cuando las medidas mecánicas no son suficientes.
• Enfermedad periodontal, siempre dentro de un plan de tratamiento y mantenimiento profesional.
• Prevención de caries en personas con riesgo elevado, mediante productos fluorados cuando estén recomendados.
• Periodos posteriores a determinadas intervenciones quirúrgicas, si el odontólogo lo prescribe.
• Dificultades temporales para realizar un cepillado eficaz, aunque no sustituye la recuperación de la higiene mecánica habitual.
Conviene tener en cuenta varias precauciones:
• La clorhexidina suele reservarse para periodos limitados y bajo indicación profesional, ya que puede producir tinciones dentales, alteraciones del gusto e irritación de la mucosa.
• No todos los colutorios son adecuados para todas las personas. La edad, el riesgo de caries, la sequedad bucal, los tratamientos médicos y la presencia de restauraciones o implantes pueden influir en la elección.
• No debe ingerirse. En niños pequeños, las personas con dificultades para controlar la deglución o quienes presentan determinadas discapacidades, es preferible consultar antes con un profesional.
• Es importante seguir la concentración, la cantidad y la duración indicadas en el envase o por el odontólogo. Utilizar más producto o prolongar el tratamiento no mejora necesariamente sus efectos.
• Si provoca ardor persistente, descamación, irritación, cambios intensos del gusto o cualquier reacción inesperada, debe suspenderse y consultarse con un profesional sanitario.
• En el caso de los colutorios fluorados, conviene evitar comer, beber o enjuagarse con agua inmediatamente después, según las instrucciones del producto.
El colutorio tampoco elimina por sí solo la placa adherida ni limpia eficazmente los espacios interdentales. Por eso, el cepillado dos veces al día con dentífrico fluorado y la limpieza diaria entre los dientes con hilo, cepillos interdentales u otros dispositivos adecuados siguen siendo las medidas fundamentales. El colutorio puede aportar un beneficio adicional cuando existe una indicación concreta, pero no debe utilizarse para compensar un cepillado insuficiente ni para reemplazar la higiene interdental.
Referencias
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