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¿Necesitamos realmente utilizar un colutorio todos los días?

El uso de colutorios se ha convertido en una práctica habitual, pero nuevas investigaciones sobre el microbioma oral cuestionan si todos los pacientes necesitan utilizarlos de forma rutinaria. Imágenes: Dental Tribune

lun. 31 agosto 2026

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El uso del enjuague dental es parte de la rutina de higiene oral de millones de personas. Sin embargo, el creciente conocimiento sobre el microbioma de la boca está llevando a investigadores y odontólogos a reconsiderar una práctica aparentemente incuestionable: ¿es conveniente eliminar indiscriminadamente las bacterias orales todos los días?

Durante décadas, la publicidad de los colutorios ha transmitido un mensaje sencillo: cuantas menos bacterias haya en la boca, mejor. Hoy sabemos que la realidad es considerablemente más compleja. La cavidad oral alberga cientos de especies de microorganismos y muchas de ellas desempeñan funciones beneficiosas para mantener el equilibrio del ecosistema bucal.

El problema, por tanto, no es simplemente la presencia de bacterias, sino el desequilibrio entre diferentes comunidades microbianas, fenómeno conocido como disbiosis.

 

El microbioma oral también necesita equilibrio

Algunos colutorios contienen potentes agentes antimicrobianos, como la clorhexidina, el cloruro de cetilpiridinio (CPC) o determinados aceites esenciales. Su capacidad para reducir la placa bacteriana y la gingivitis está bien documentada, especialmente cuando se utilizan como complemento del cepillado y la higiene interdental.

Sin embargo, las nuevas técnicas de secuenciación genética permiten observar algo que los estudios tradicionales no podían detectar con tanta precisión: estos productos no actúan exclusivamente sobre las bacterias consideradas perjudiciales.

Una revisión sobre los efectos de los colutorios en el microbioma oral señala que la clorhexidina puede reducir la diversidad bacteriana y favorecer cambios en la composición del ecosistema oral. No obstante, los investigadores advierten que todavía no conocemos suficientemente las consecuencias clínicas a largo plazo de estas modificaciones. (ScienceDirect)

La cavidad oral alberga cientos de especies microbianas que forman un complejo ecosistema. Su salud depende más de su equilibrio que de la eliminación indiscriminada de bacterias.

Un estudio realizado en 36 personas sanas encontró que utilizar clorhexidina dos veces al día durante siete días produjo cambios importantes en el microbioma salival. También se observó una reducción del pH de la saliva y de su capacidad amortiguadora, además de menores concentraciones de nitrito. (Nature)

Este último efecto resulta especialmente interesante porque determinadas bacterias orales participan en la conversión de nitratos procedentes de la dieta en nitritos y, posteriormente, en óxido nítrico, una molécula relacionada con la regulación vascular.

 

Entonces, ¿debemos abandonar el colutorio?

No necesariamente.
Los colutorios terapéuticos tienen indicaciones perfectamente válidas. La American Dental Association señala que ingredientes antimicrobianos como la clorhexidina, el CPC y los aceites esenciales pueden ayudar a reducir la placa y la gingivitis cuando se utilizan junto con el cepillado y la limpieza interdental. (ADA)

Una revisión sistemática publicada en 2025 confirmó también la eficacia de la clorhexidina y el CPC en determinadas situaciones clínicas, aunque encontró pocas diferencias entre ambos cuando se acompañaban de cepillado dental. (Wiley Online Library)La cuestión fundamental es, por tanto, para qué se utiliza el colutorio.

Una persona con gingivitis, enfermedad periodontal, alto riesgo de caries o determinadas necesidades postoperatorias puede beneficiarse claramente de un producto terapéutico seleccionado por su odontólogo. Algo muy diferente es utilizar durante años un potente antiséptico dos veces al día simplemente porque produce sensación de limpieza o frescor.

 

Un complemento, nunca un sustituto

La evidencia actual refuerza una recomendación básica: ningún colutorio sustituye al control mecánico del biofilm.El cepillado con dentífrico fluorado y la higiene interdental continúan constituyendo la base de la prevención. El colutorio debe considerarse, cuando esté indicado, una herramienta complementaria.

El creciente conocimiento del microbioma está modificando además nuestra manera de entender la salud oral. El objetivo probablemente ya no deba formularse como “eliminar las bacterias”, sino como mantener un ecosistema microbiano compatible con la salud.

La pregunta, entonces, quizá no sea si los colutorios son buenos o malos, sino otra mucho más útil para la práctica clínica: ¿qué paciente necesita un colutorio, qué principio activo necesita y durante cuánto tiempo?

 

Pautas prácticas para utilizar un colutorio

Un colutorio puede estar indicado como complemento en situaciones concretas, por ejemplo:• Gingivitis o control de placa cuando las medidas mecánicas no son suficientes.

• Enfermedad periodontal, siempre dentro de un plan de tratamiento y mantenimiento profesional.

• Prevención de caries en personas con riesgo elevado, mediante productos fluorados cuando estén recomendados.

• Periodos posteriores a determinadas intervenciones quirúrgicas, si el odontólogo lo prescribe.

• Dificultades temporales para realizar un cepillado eficaz, aunque no sustituye la recuperación de la higiene mecánica habitual.

Conviene tener en cuenta varias precauciones:

• La clorhexidina suele reservarse para periodos limitados y bajo indicación profesional, ya que puede producir tinciones dentales, alteraciones del gusto e irritación de la mucosa.

• No todos los colutorios son adecuados para todas las personas. La edad, el riesgo de caries, la sequedad bucal, los tratamientos médicos y la presencia de restauraciones o implantes pueden influir en la elección.

• No debe ingerirse. En niños pequeños, las personas con dificultades para controlar la deglución o quienes presentan determinadas discapacidades, es preferible consultar antes con un profesional.

• Es importante seguir la concentración, la cantidad y la duración indicadas en el envase o por el odontólogo. Utilizar más producto o prolongar el tratamiento no mejora necesariamente sus efectos.

• Si provoca ardor persistente, descamación, irritación, cambios intensos del gusto o cualquier reacción inesperada, debe suspenderse y consultarse con un profesional sanitario.

• En el caso de los colutorios fluorados, conviene evitar comer, beber o enjuagarse con agua inmediatamente después, según las instrucciones del producto.

El colutorio tampoco elimina por sí solo la placa adherida ni limpia eficazmente los espacios interdentales. Por eso, el cepillado dos veces al día con dentífrico fluorado y la limpieza diaria entre los dientes con hilo, cepillos interdentales u otros dispositivos adecuados siguen siendo las medidas fundamentales. El colutorio puede aportar un beneficio adicional cuando existe una indicación concreta, pero no debe utilizarse para compensar un cepillado insuficiente ni para reemplazar la higiene interdental.

Referencias

 

 

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