Las cintas adhesivas utilizadas para favorecer el cierre labial durante el sueño pueden ser una herramienta útil en determinados pacientes con respiración oral. Sin embargo, no deben aplicarse sin un diagnóstico previo: es necesario evaluar factores como la posición de los incisivos, el resalte, la relación entre los maxilares y los límites biológicos de la dentición.
El artículo de la Dra. Yoon invita también a reflexionar sobre la tendencia a presentar como innovaciones conceptos que, en muchos casos, forman parte del conocimiento ortodóncico desde hace años. La historia de la especialidad demuestra que numerosas ideas reaparecen periódicamente bajo nuevas denominaciones. Ya el maestro Juan Canut Brusola decía que, si crees haber inventado algo, al menos en ortodoncia, es porque no has estudiado lo suficiente.
Nuestra respiración no solo ha sido un signo clínico de primera magnitud, sino que su detallada observación, en silencio, ayuda a la meditación o el rezo y a que nuestro cerebro entre en el sorprendente default mode descrito por el neurocientífico Marcus Raichle. Los griegos entendían este intercambio de gases como el alma vital de Pangea que penetraba o abandonaba al individuo.
La respiración nasal desempeña un papel fundamental en la salud. Filtra, humedece y calienta el aire inspirado, además de favorecer la producción de óxido nítrico, una molécula que mejora el intercambio gaseoso y contribuye a la calidad del sueño. Por ello, cada vez más especialistas prestan atención a los efectos de la respiración oral, especialmente en niños.
La relevancia de esta cuestión resulta evidente en los trastornos respiratorios del sueño. Cerca de mil millones de personas presentan alteraciones respiratorias durante el descanso nocturno y la apnea obstructiva del sueño constituye un importante problema de salud pública. En este contexto, la ortodoncia puede desempeñar un papel decisivo. La expansión maxilar, el avance funcional mandibular, los dispositivos de avance mandibular y determinados procedimientos quirúrgicos contribuyen a mejorar las vías aéreas y la calidad respiratoria de muchos pacientes.
“La ortodoncia puede desempeñar un papel clave en la prevención y tratamiento de los trastornos respiratorios del sueño”.
En este sentido, hay que destacar el acercamiento que se está produciendo entre la odontología y otras disciplinas médicas. Durante años, la relación entre ambas áreas fue limitada, pero cada vez más especialistas reconocen la influencia que el crecimiento dentofacial ejerce sobre la función respiratoria. Este cambio de enfoque favorece una atención más integral del paciente.
Las recomendaciones destinadas a favorecer la respiración nasal cuentan con un respaldo creciente en la literatura científica. Técnicas sencillas como la irrigación nasal ayudan a mejorar el flujo de aire y a reducir síntomas asociados a alergias, sinusitis y ronquido. Del mismo modo, las cintas bucales transpirables pueden resultar útiles en pacientes con incompetencia labial o tendencia persistente a dormir con la boca abierta, ya que mejoran la respiración nasal, reducen la sequedad bucal (y la gingivitis subsiguiente) y mejoran la calidad del sueño.
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