Según las estimaciones de prevalencia, aproximadamente uno de cada siete niños está afectado en todo el mundo, lo que convierte a la MIH en un importante reto clínico.1,2 En Alemania, el sexto Estudio Alemán de Salud Bucodental, publicado en 2026, registró una prevalencia del 15,3 % entre los niños de 12 años.3 También puede producirse hipomineralización de los segundos molares temporales o de los caninos, que se ha asociado con un mayor riesgo de MIH en la dentición permanente. Los niños que presentan estos defectos tienen hasta cinco veces más probabilidades de desarrollar MIH.4
Entre los niños de 12 años afectados, una media de 3,4 dientes están afectados. En alrededor del 63 % de los casos, la MIH se presenta principalmente como un problema estético causado por opacidades del esmalte, mientras que la pérdida de esmalte se produce en aproximadamente el 40 % de los casos. Estadísticamente, alrededor de uno de cada dos pacientes afectados presenta ya una restauración atípica como consecuencia de una pérdida de esmalte más extensa.3
La etiología de la MIH se sigue investigando intensamente, pero permanece sin esclarecer. Se han estudiado diversos posibles factores contribuyentes, entre ellos las complicaciones durante el parto, la medicación en la primera infancia y la exposición a plastificantes. Sin embargo, no se ha establecido una relación causal con estos factores. El Estudio Alemán de Salud Bucodental lo resume de forma concisa: La búsqueda de la causa no ha tenido éxito hasta el momento.3
Retos clínicos en el manejo de la MIH
La MIH plantea varios retos durante el tratamiento dental. Los dientes afectados pueden presentar hipersensibilidad y responder de forma menos predecible a la anestesia local. El tratamiento restaurador también puede resultar complejo, ya que las restauraciones pueden adherirse con menor eficacia al esmalte poroso y sus márgenes pueden mostrar signos tempranos de filtración. Además, el tratamiento de pacientes jóvenes con una tolerancia limitada a procedimientos prolongados puede resultar exigente. Los tratamientos repetidos o dolorosos pueden contribuir a la ansiedad dental.
El Estudio Alemán de Salud Bucodental también examinó la evolución de la MIH a lo largo del tiempo. Durante un periodo de nueve años, alrededor del 89 % de las opacidades permanecieron estables, mientras que la proporción de restauraciones atípicas aumentó en diez puntos porcentuales hasta alcanzar el 18 %.3
Cuatro fases para el manejo de la MIH
A partir de estos retos clínicos, GC ha desarrollado una vía de tratamiento de la MIH que consta de cuatro fases: identificación, prevención, restauración y seguimiento. El enfoque ofrece productos y materiales adaptados a la gravedad de la afección y a la edad del paciente.
Detección y prevención
La identificación de los pacientes en riesgo comienza con la evaluación de la higiene bucal. GC Tri Plaque ID Gel pone de manifiesto la placa cariogénica y hace visibles las zonas de riesgo. Esto permite a los niños y a sus padres identificar las zonas en las que puede ser necesario mejorar el cepillado, favoreciendo unos mejores hábitos de higiene bucal.
La prevención sigue siendo un elemento clave del manejo de la MIH. En casa, la atención se centra en el uso de una pasta dentífrica fluorada adecuada para la edad que contenga al menos 1.000 ppm de flúor y en una dieta baja en azúcares y ácidos. Dado que la MIH suele comenzar con una opacidad leve, unas medidas preventivas tempranas y constantes pueden ayudar a proteger los dientes afectados.
GC Tooth Mousse y GC MI Paste Plus se utilizan para fortalecer el esmalte y reducir la sensibilidad. Ambos contienen CPP-ACP, que ha demostrado favorecer la remineralización del esmalte hipomineralizado mediante el aporte de calcio y fosfato y reducir la sensibilidad.5,6 Se aplican por la noche después del cepillado y no se enjuagan. GC Tooth Mousse no contiene flúor y es adecuado para todas las edades. GC MI Paste Plus contiene 900 ppm de flúor y es adecuado para niños de 12 años en adelante.
En la clínica dental, MI Varnish complementa el cuidado en casa. El barniz de flúor con CPP-ACP está diseñado para sellar los túbulos dentinarios, desensibilizar los dientes y proporcionar una capa protectora. Se aplica trimestralmente después de la profilaxis y puede incorporarse al calendario de revisiones.
La protección temprana de la superficie dental puede ayudar a retrasar o evitar procedimientos invasivos. GC Fuji TRIAGE, un ionómero de vidrio fluido, se une químicamente a la superficie dental incluso en un entorno húmedo y puede utilizarse para sellar zonas que aún no han erupcionado por completo. Esto puede ayudar a posponer algunas restauraciones tempranas y reducir la probabilidad de ansiedad relacionada con el tratamiento en los niños.
Cuidado y seguimiento
Si las medidas preventivas son insuficientes, puede ser necesario recurrir al tratamiento restaurador. EQUIA Forte HT demuestra las ventajas de un material de vidrio híbrido en este contexto: se adhiere químicamente a la estructura dental, tolera la humedad y puede aplicarse rápidamente, lo que puede resultar beneficioso en el tratamiento de dientes con esmalte pobre en minerales.
En el caso de dientes difíciles de anestesiar, el tratamiento restaurador atraumático, en el que los tejidos afectados por caries se eliminan manualmente mediante un enfoque mínimamente invasivo, puede ayudar a limitar la sensibilidad relacionada con el tratamiento.7 Para lesiones bien delimitadas con una pérdida de estructura limitada, la restauración con composite constituye otra opción. En casos de MIH grave en los que no sea posible realizar una restauración definitiva a una edad temprana, los ionómeros de vidrio o las coronas de acero inoxidable pueden servir como soluciones provisionales hasta que sea posible realizar una restauración permanente.
Los pacientes con MIH suelen requerir intervalos de revisión más cortos debido a su mayor susceptibilidad a la caries. Durante las visitas de seguimiento, se pueden controlar los dientes afectados y las restauraciones, así como evaluar los hábitos de higiene bucal y alimentación. Las restauraciones provisionales deben sustituirse cuando sea posible realizar una restauración definitiva. En todas las fases, el programa motivacional para niños tiene como objetivo favorecer experiencias positivas durante el tratamiento y fomentar las visitas periódicas.
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