El Dr. Pablo Alejandro Rodríguez, decano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires, afirma que la odontología necesita cambiar. Fotos: Dental Tribune
A seis meses de dejar su cargo como decano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires, Pablo Alejandro Rodríguez hace balance de una gestión de nueve años marcada por la reforma de las instalaciones, la investigación y un nuevo plan de estudios.
El decano defiende una enseñanza en la que el profesor acompañe al estudiante en lugar de limitarse a impartir clases magistrales.
También advierte de una contradicción de fondo: Argentina forma odontólogos preparados para una odontología moderna, pero buena parte de la población no puede acceder a ella.
En la siguiente entrevista, el Dr. Rodríguez, especialista en endodoncia, responde a las preguntas de Dental Tribune sobre la situación de la odontología en la UBA y en Argentina.
¿Qué objetivos considera imprescindibles cumplir antes de dejar el decanato?
Mi principal objetivo es cerrar todo lo que empezamos durante estos nueve años: la renovación de las instalaciones, la incorporación de tecnología, el cambio del plan de estudios y la creación de nuevas carreras de especialización. Se trata de concluir el trabajo desarrollado a lo largo de toda la gestión.
Si tuviera que elegir los cambios más importantes impulsados durante su gestión, ¿cuáles destacaría y cuáles siguen pendientes?
En primer lugar, hemos potenciado mucho la actividad científica, tanto básica como clínica. Creamos subsidios que favorecieron el trabajo conjunto entre cátedras de ambas áreas y contribuyeron a aumentar las publicaciones, algo que antes no era una fortaleza de la facultad.
La Facultad de Odontología de la UBA ha completado la renovación de sus 50.000 metros cuadrados de instalaciones.
También continuamos la transformación de las instalaciones iniciada en 2010 por gestiones anteriores. Este año terminamos de reformar los 50.000 metros cuadrados de la facultad.
“No podemos formar odontólogos para 2030 o 2040 con un plan de estudios del año 2000”.
Pero considero que el legado más importante es el nuevo plan de estudios. No podemos formar odontólogos para 2030 o 2040 con un plan del año 2000. Hemos aumentado las prácticas e incorporado nuevas tecnologías y conceptos acordes con la odontología actual.
¿Cuál es hoy el principal desafío de la formación odontológica en Argentina?
Compatibilizar la alta formación de nuestros odontólogos, tanto en odontología moderna y rehabilitadora como en prevención, con la atención que realmente recibe la población. Esa preparación no está llegando a todos los pacientes. Es fundamental promover cambios en los sistemas de cobertura sanitaria: hoy existe un contraste entre el odontólogo que formamos y los tratamientos a los que el paciente puede acceder.
Usted ha defendido la enseñanza híbrida. ¿Cómo debe cambiar la relación entre el docente y el estudiante?
La enseñanza híbrida ya está instalada y no hay vuelta atrás. Hoy un estudiante sentado en clase, con un dispositivo electrónico, tiene a su alcance una enorme cantidad de conocimientos. Por eso, creo que el papel del profesor debe centrarse cada vez más en acompañar el aprendizaje.
La experiencia clínica y los consejos del docente siguen siendo fundamentales, pero las clases magistrales, tal como las conocíamos, tienden a desaparecer.
La delegación de Argentina en Expo ARIC Dental 2026, incluyendo al Dr. Pablo Alejandro Rodríguez (arriba, con gafas).
¿Cómo está incorporando la facultad las nuevas tecnologías a la enseñanza?
Es un proceso paulatino de crecimiento y evolución. A medida que incorporamos tecnología, la trasladamos a la enseñanza. Contar con docentes bien formados, preparados y con acceso a esas herramientas mejora la relación entre profesor y alumno y la calidad educativa. En nuestra facultad, este proceso se ha dado de forma progresiva gracias a la incorporación de tecnología durante los últimos quince años.
“Muchos pacientes se están quedando sin atención odontológica y nuestra facultad cumple un papel fundamental para cubrir ese vacío”.
¿Qué papel debe desempeñar el Hospital Odontológico Universitario en la formación clínica y en el acceso a la atención bucodental?
Cumple una función social muy importante porque cubre un espacio que ha quedado desatendido. Existe un déficit de atención hospitalaria y, además, los financiadores públicos y privados pagan honorarios muy bajos. Por eso, muchos odontólogos, especialmente los jóvenes, no quieren atender mediante esos sistemas, y numerosos pacientes se quedan sin atención.
Este año prevemos atender cerca de 270.000 pacientes, unos 1.500 o 1.600 al día. Para los estudiantes también es una experiencia clínica extraordinaria: según una encuesta que realizamos sobre los últimos diez años, nuestros graduados atienden una media de 200 pacientes antes de terminar la carrera.
Juan José Ulloa, Javier Canzani y Pablo Alejandro Rodríguez en ARIC Dental, la exposición internacional en la que Argentina fue el país invitado.
Como director de la Carrera de Especialización en Endodoncia, ¿qué cambios observa entre la formación de grado y el posgrado?
El nivel de formación de grado es muy alto, pero la especialidad continúa evolucionando. Han cambiado la instrumentación y la obturación, y se han incorporado conceptos como la eliminación selectiva de caries y los tratamientos de pulpa vital. Recibimos graduados muy informados y, en el posgrado, potenciamos la línea de aprendizaje que ya iniciaron durante la carrera.
¿Qué lecciones de la reorganización docente durante la pandemia merece la pena conservar?
Nosotros no cerramos el hospital y estoy muy orgulloso del desempeño de nuestros docentes y odontólogos. Considero que fue acertado seguir atendiendo a los pacientes que lo necesitaban y reforzar las medidas de seguridad. En cambio, no compartí algunas medidas extremas de separación ni los mensajes que, a mi juicio, generaron miedo o desalentaron la atención odontológica.
“Mi legado es trabajar con pasión, idoneidad, sacrificio y compromiso con los colegas, los alumnos y los pacientes”.
¿Cómo valora la situación actual de la odontología argentina?
Argentina cuenta con muy buenos profesionales y docentes, además de numerosos referentes. Creo que nuestra odontología se ha fortalecido y que estamos recuperando una posición destacada en Latinoamérica. Brasil tiene una odontología muy desarrollada, pero considero que nos estamos acercando a nuestros colegas brasileños.
¿Qué posibilidades ve para fortalecer los intercambios académicos y científicos de la UBA con otras facultades?
El intercambio de docentes y estudiantes no era una de nuestras fortalezas. Llevamos varios años trabajando intensamente en ello, desde el final de la gestión del decano anterior y durante la mía. No son iniciativas cuyos resultados se vean de inmediato, así que será una tarea que deberán continuar las próximas autoridades. Buenos Aires y la UBA tienen un gran atractivo académico y confío en que avancemos mucho.
¿Cuál cree que es su legado como decano?
Mi legado es trabajar con pasión, idoneidad, sacrificio y compromiso con los pares, los alumnos y los pacientes.
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