Una nueva visión de la Ortodoncia en pregrado (2)

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Una nueva visión de la Ortodoncia en pregrado (2)

La posibilidad de realizar CBCT en niños con total seguridad abre un nuevo horizonte para que el alumno entienda el crecimiento dentofacial en toda su extensión clínica. (Foto: DSQ)

jue. 28 julio 2022

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Segunda Parte

David Suárez Quintanilla está realizando profundos cambios en la enseñanza de la Ortodoncia en el pregrado de la Universidad de Santiago de Compostela, donde es catedrático. Su intención es ampliar la perspectiva de los alumnos para que comprendan la relevancia que tiene la Ortodoncia en la profesión.

Suárez Quintanilla cita razones de peso para ello, como por ejemplo que el 90% de los pacientes que acuden a la consulta de odontología general demandando un Diseño Digital de la Sonrisa, grandes rehabilitaciones o problemas de disfunción-ATM presentan un alto porcentaje de maloclusiones, cuya resolución requiere un tratamiento de ortodoncia. El experto va incluso más allá cuando afirma que "no se puede hacer un correcto tratamiento rehabilitador con un conocimiento superficial del diagnóstico de ortodoncia".

El tsunami tecnológico que ha supuesto la digitalización de nuestras clínicas y laboratorios constituye una ocasión de oro para hacer cambios curriculares. Los famosos modelos de estudio de ortodoncia, antes la tarjeta de visita del buen ortodoncista, han pasado a la historia como muchos de los procedimientos diagnósticos manuales (el trazado cefalométrico con lápiz y papel de acetato, el uso de reglas, escuadra y cartabón), hoy obsoletos. Las nuevas generaciones de estudiantes pertenecen a la generación digital que ha crecido con pantallas táctiles, juegos de ordenador 3D y realidad virtual y aumentada. La terapéutica debe ocuparse de los alineadores, la composición y propiedades de los polímeros, los ataches (su tipo, selección y biomecánica), así como de todos los auxiliares que acompañan a los plásticos en este tipo de tratamientos (elásticos intermaxilares, planos de mordida, microimplantes, aditamentos sobre la superficie del diente o el alineador).

Pero las nuevas tecnologías, que en parte van a desbancar a sistemas y aparatos más clásicos, no pueden hacernos perder de vista lo que realmente el alumno de pregrado debe saber y que después le será muy difícil aprender. Aquí radica uno de los grandes problemas de la enseñanza de la ortodoncia donde, a diferencia de otras ramas de la odontología, el peso de los conceptos supera al de la tecnología y las técnicas de ella derivadas. Es bueno recordar lo que es una verdad de Perogrullo o una palmaria obviedad: montar una universidad privada o un centro de formación no requiere más que un aula, sillas, un ordenador, un cañón de video, una pizarra y un profesor de ortodoncia. Mientras que los primeros insumos se adquieren rápidamente con una simple llamada a El Corte Inglés, el último elemento es mucho más crítico. La formación de profesores es ardua y requiere tiempo y paciencia, aunque usted no lo crea, dado el número de neófitos y aficionados que hoy se ven y se dedican a esto de enseñar; los buenos profesores no nacen como las setas en el bosque tras una fértil lluvia.

"Hacer que el alumno aprenda requiere conocer las armas y técnicas para que esto ocurra".

En la SEDO (Sociedad Española de Ortodoncia) de mi juventud, la época de los grandes señores de la ortodoncia (Cucho y Juan Canut, Paco Ferré, Juan Font, Eliseo Plasencia, Juan Pedro Moreno, Álvarez Carlón, Rubio, Antonio Facal, Joaquín Travesí y tantos otros), dicho con el mayor respeto y admiración, nadie se atrevía a dar un curso o una simple comunicación sin unos conocimientos y experiencia que lo respaldara; hoy las cosas ya no son así. No solo abundan los narciso-payasos y los hípster de pantalón pitillo y tobillos desnudos y depilados, sino que encima no se sabe ni con quién han empatado. Puede que incluso el conferenciante contratado por la universidad privada de turno, elevado a la categoría de profesorpor arte de magia y sin ninguna oposición de por medio, pueda comunicar bien a los alumnos los manejos y trucos de su clínica, pero no las bases conceptuales y clínicas de nuestra especialidad. Bases conceptuales que el alumno debe aprender en pregrado, en postgrado o máster posterior, so riesgo de levantar toda su filosofía y técnica clínica sobre un basamento de arenas movedizas. Es más, me atrevo a decir que estas bases conceptuales solo se aprenden en la universidad, no en cursos posteriores por muy modulares y continuados que sean. Yo no juzgo a un profesor de ortodoncia por sus casos de Facebook, por utilizar la última tecnología en escáneres, alineadores o MARPE, o haber sido reconocido como máster platinum del universo plástico por una casa comercial, sino por la profundidad de su formación en crecimiento maxilar y mandibular, etiopatogenia funcional de las maloclusiones, el conocimiento de la hipótesis de la Matriz Funcional de Melvin Moss, las ideas y trabajos de A. Petrovic , A. Björk, T. Graber, J. McNamara, B. Melsen y de tantos otros que han hecho más grande y médica a la ortodoncia. El buen profesor no es el ortodoncista que enseña sus mejores casos (muchos surgidos de la flauta de las casualidades) para quitarse sus complejos o presumir, sino el que baja al nivel del alumno para, desde aquí, hacerlo aprender. Hacer que el alumno aprenda, y conocer las armas y técnicas para que esto ocurra, va más allá de enseñar casitos y perlas clínicas; no se trata de enseñar, y mucho menos de un mostrar-presumir, sino de un hacer aprender, que diría mi admirado Martín Heidegger.

Las prácticas de los alumnos se ven facilitadas en esta época digital, por los escáneres y sus programas asociados. El alumno debe saber escanear y manejar las imágenes y archivos obtenidos con el mismo. El análisis de la oclusión 3D, la visión individual y lingual de cada arcada, es una ayuda inestimable para las prácticas de diagnóstico intraoral. El manejo del CBCT también es clave, no solo para la correcta visualización de dientes retenidos o incluidos, sino para conocer la relación de inclinación y torsión de los dientes con las bases esqueléticas y su contacto con la cortical o la situación de la sutura palatina media. La integración de modelos digitales, fotografías extraorales y CBCT nos ayudan al diseño de sonrisas y el diagnóstico integral del paciente. Hoy es posible realizar CBCT en niños con total seguridad y esto abre un nuevo horizonte docente para que el alumno entienda el crecimiento dentofacial en toda su extensión clínica.

Son varios los defectos de la enseñanza de la ortodoncia: la ausencia de evidencias científicas (en la actualidad parece haber más metaanálisis que trabajos de investigación; muchos generales y pocos soldados), menospreciar la teoría y los conceptos frente a la práctica (pecado contagiado del resto de la odontología) y la ausencia de protocolos clínicos. Todos estos defectos, consustanciales a la enseñanza de nuestra especialidad, se ven adornados por la presión que las casas comerciales y sus conferenciantes-vendedores van a ejercer sobre los alumnos y futuros profesionales. La universidad no es el santa sanctórum de la ética y la pureza (los puros, en La Habana, decía mi padre) pero, como la mujer del César, debería, al menos, aparentarlo. Más que elevar sus muros para hacerlos inexpugnables a los charlatanes y las empresas del sector, las facultades de odontología deben de crear espacios de reflexión para cambiar la mentalidad de sus alumnos. El desarrollo de una mentalidad crítica es el mejor regalo que podemos hacer a un futuro miembro de una profesión donde ésta brilla por su ausencia. Por eso, la ortodoncia basada en la evidencia, los sistemas expertos y los árboles clínicos de decisiones me parecen claves en la nueva enseñanza de la ortodoncia, porque ya decía mi admirado Bertrand Russell que los inteligentes, y preparados, viven en un mar de dudas y los idiotas están seguros de todo.

"Hoy es posible realizar CBCT en niños con total seguridad y esto abre un nuevo horizonte docente para que el alumno entienda el crecimiento dentofacial en toda su extensión clínica".

El punto más conflictivo, en que otros colegas y yo hemos pecado, es la falta de prácticas clínicas con pacientes reales, no virtuales. Los profesores de ortodoncia de cada universidad, y en especial el responsable o coordinador de la asignatura, deben de saber que su misión fundamental, amén de la enseñanza de pregrado, es poner en marcha un postgrado de calidad de acuerdo con las normas del Network of Erasmus Based European Orthodontic Programs (NEBEOP) y europeas, compatible con la futura especialidad. Sin este postgrado casi resulta imposible hacer prácticas clínicas de ortodoncia; además, el grupo de ortodoncia de esa universidad estará permanentemente cojo (eso sí, tendrá más tiempo para tomar café en el bar).

Las clases del Dr. Súarez Quintanilla plantean problemas puntuales de la clínica de odontología general que manejan como caso-problema en la Universidad de Santiago de Compostela. (Foto: DSQ)

Me llama la atención que algunas universidades públicas de España, de larga tradición y prestigio en otras áreas de la odontología, limiten la enseñanza de la ortodoncia a sus clases semanales, sin haberse nunca preocupado de poner en marcha un máster o, al menos, algún tipo de formación postgraduada. No creo los rumores malintencionados de algunos sobre un acuerdo tácito de los profesores al respecto, pero no deja de llamarme la atención por la calidad, experiencia y número de sus profesores (suficientes para no solo montar un máster, sino dos). Las autoridades académicas algo tendrán que decir a los cientos de alumnos que a lo largo de los años se han tenido que ir a otras universidades a cursar los estudios que estas universidades, inexplicablemente, le niegan. La defensa bien entendida de la profesión y de la futura especialidad debería empezar por uno mismo y en la misma casa, facilitando a los alumnos una formación postgraduada de calidad; la velocidad, decían en mi pueblo, se demuestra andando.

"Las facultades de odontología deben de crear espacios de reflexión para cambiar la mentalidad de sus alumnos".

No quiero rematar este breve artículo sin faltar a la verdad de lo que pienso: la ortodoncia excede las enseñanzas de pregrado y para un mínimo ejercicio profesional con garantías, para el paciente, se necesita una formación postgraduada reglada, intensa y dilatada. Por tanto, la pregunta del millón es qué enseñar de manera práctica al alumno de pregrado en esta nueva etapa, además del diagnóstico y plan de tratamiento ortodóncico y los aparatos clásicos (doblado de alambres, diseño y confección de Barra Palatina, Quadhelix, Arco Utilitaruio de RM Ricketts, Arco bypass de T. Mulligan).

Las novedades serán:

  • Conocimiento de la cadena de flujo digital
  • Utilización racional del escáner intraoral
  • Preparación y manejo de los archivos digitales
  • Orientación, recortado y preparación de modelos digitales
  • Análisis virtual 3D de los modelos digitales
  • Integración de los registros digitales (fotografía extraoral, CBCT y modelos 3D)
  • Modelos de estudio/trabajo: preparación e impresión 3D
  • Aparatos Funcionales Digitales: Twin-Block
  • Movimiento dentario (Set-Up) 3D en los modelos virtuales
  • Ataches: tipos, selección, activación y biomecánica
  • Planificación básica de Alineadores (Clincheck)
  • Ortodoncia preprotésica simplificada
  • Alineamiento de la irregularidad anterior.

Una parte práctica muy interesante es la resolución de problemas puntuales de la clínica de odontología general con procedimientos estándar (brackets-arcos-muelles), alineadores, placas removibles estéticas y/o microimplantes. Estas prácticas las manejamos como caso-problema: mostramos un determinado problema (la típica mesialización del segundo molar inferior, y el consiguiente cierre de espacio, tras la pérdida del primer molar inferior o una mordida cruzada de un incisivo lateral superior) y su solución estandarizada utilizando la mínima cantidad de aparatos y la biomecánica más sencilla. Pero, repito, el objetivo es hacer que el alumno de pregrado acabe viendo los casos complejos a rehabilitar con una visión ortodóncica, se dedique o no a la misma.

Un tratamiento de ortodoncia adecuado puede evitar al paciente tallados extemporáneos y lo que yo llamo cacacarillas y cacacoronas. La ortodoncia, y lo digo con la máxima humildad, abre un nuevo horizonte en el diagnóstico y es nuestra misión, la de los profesores de esta disciplina, enseñar a ver al alumno con los ojos del ortodoncista que busca en la sencillez, la máxima sofisticación.

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El Dr. David Suárez Quintanilla es catedrático de Ortodoncia en la Universidad de Santiago de Compostela, España y vicepresidente de Ortodoncia de IADR. Visite su página web en: dsqtraining.com.

 

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