La Fundación Dental Dominicana es una institución de gran prestigio dedicada a compartir conocimientos científicos y experiencias clínicas en distintos países del mundo. Imagen: Fundación Dental Dominicana
La falta de inversión revela la negligencia de los gobiernos en el primer nivel de atención.
Mientras los gobiernos del mundo celebran avances tecnológicos en salud, la realidad a pie de calle muestra un panorama preocupante: el primer nivel de atención en salud (la puerta de entrada de millones de personas al sistema sanitario) sigue siendo el gran olvidado, la cenicienta del sistema.
La atención primaria, concebida para garantizar un acceso equitativo a la salud, prevenir enfermedades y reducir hospitalizaciones —lo cual reduciría los costos y gastos—, continúa marginada por políticas que privilegian lo visible: hospitales, aparatos de alta tecnología y grandes obras sanitarias.
Integrar la odontología en la atención primaria no es un lujo: es una necesidad sanitaria y social.
Una deuda con la prevención
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 90% de las necesidades de salud pueden resolverse desde la atención primaria (yo diría un 70%), pero la inversión promedio mundial apenas ronda el 13% del gasto sanitario, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
En los países de ingresos bajos y medianos, los recursos destinados al primer nivel de atención oscilan entre el 28 y el 60%, dependiendo de la región. En África, por ejemplo, el gasto por persona en atención primaria no supera los US $60 anuales.
En América Latina y el Caribe, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Banco Mundial advierten que la falta de fortalecimiento del primer nivel podría generar más de 165.000 muertes evitables y pérdidas económicas de hasta US $37.000 millones.
La respuesta a esta situación ha sido la creación de la Alianza por la Atención Primaria de Salud en las Américas en 2023, una iniciativa dependiente de OPS que busca redirigir inversiones hacia la prevención y el acceso comunitario.
El presidente de la Fundación Dental Dominicana, en el centro con abrigo negro, junto a miembros de la institución en el Greater New York Dental Meeting de 2025. Foto: Fundación Dental Dominicana
El caso dominicano
En la República Dominicana, los últimos 20 años reflejan progresos importantes, pero aún insuficientes.
La esperanza de vida pasó de 73,5 a 75,1 años, pero la mortalidad infantil y materno infantil siguen siendo preocupantes.
Durante diversos gobiernos se han construido o remozado centros de atención primaria, y la estrategia HEARTS —para el control de la hipertensión y ;a diabetes— opera actualmente cientos de unidades.
El presupuesto del Programa Promese/CAL se duplicó entre 2022 y 2023 para fortalecer el acceso a medicamentos esenciales, pero aún así presenta graves síntomas de gestión para lograr una cobertura real en todo el país.
El país se incorporó formalmente en 2024 a la Alianza por la Atención Primaria de Salud en las Américas, promovida por la OPS y el BID, pero la estructura del gasto sanitario sigue concentrada en el nivel hospitalario.
En 2016, la inversión en salud apenas representaba el 0,4% del PIB, una cifra muy por debajo del promedio regional. Las zonas rurales aún padecen falta de personal, equipos y continuidad de atención.
A pesar de los esfuerzos, el modelo dominicano sigue centrado en lo curativo más que en la prevención. El reto es transformar la atención primaria en el eje real del sistema.
Una boca enferma afecta la nutrición, el habla, la autoestima y la salud general, especialmente en niños y adultos mayores.
Odontología: la gran ausente del primer nivel
Uno de los temas más ignorados en el debate sanitario es la salud bucodental.
Según la OMS, más de 3.500 millones de personas en el mundo sufren enfermedades bucodentales prevenibles. Sin embargo, la odontología continúa aislada de las políticas de atención primaria, tratada como un servicio accesorio o de atención privada.
En República Dominicana, solo el 35% de los centros de atención primaria cuenta con servicio odontológico activo. La mayoría de los programas de salud bucal se limitan a campañas escolares o jornadas puntuales, sin continuidad ni integración con los equipos médicos de base.
Las consecuencias son visibles: aumento de caries no tratadas, enfermedades periodontales y complicaciones sistémicas asociadas a infecciones bucales.
Una boca enferma afecta la nutrición, el habla, la autoestima y la salud general, especialmente en niños y adultos mayores.
Integrar la odontología en la atención primaria no es un lujo: es una necesidad sanitaria y social. Incluir odontólogos en los equipos básicos, garantizar recursos y promover la educación bucodental puede reducir hasta un 40% de las urgencias hospitalarias relacionadas con infecciones orales y mejorar la calidad de vida de la población.
No se trata solo de infraestructura, sino de visión sanitaria.
Prevenir cuesta menos que curar
Los expertos coinciden: cada dólar invertido en atención primaria puede ahorrar hasta cinco en atención hospitalaria.
Sin embargo, las políticas públicas siguen priorizando la reacción sobre la prevención. La salud se mide por número de hospitales construidos, no por enfermedades evitadas, eso es preocupante y además la falta de educación e información de la población ocasiona gastos en la familia que debilitan su economía de sustento.
La pandemia de COVID-19 dejó en evidencia esta debilidad estructural: los sistemas más sólidos fueron aquellos con una red fuerte de atención primaria y vínculos comunitarios activos.
No se trata solo de infraestructura, sino de visión sanitaria.
El verdadero progreso radica en garantizar que cada ciudadano, sin importar su nivel económico o ubicación, tenga acceso a una atención integral, preventiva y humana.
El desafío mundial
La atención primaria —incluida la odontología— es el cimiento de un sistema de sanitario equitativo y sostenible.
La República Dominicana necesita dar un salto cualitativo: invertir más en prevención, formación de recursos humanos y gestión eficiente, aumentar la inversion en salud enfocando la inversion principal en la educacion, la prevencion, y la creación de centros y unidades de atención primaria con asignación de poblacion para el seguimiento, seguido de la motivación para la formación de más médicos familiares bien pagados y que se dediquen por entero a la vigilancia de la poblacion.
La salud no puede seguir siendo una vitrina de modernidad tecnológica ni de estructuras faraónicas incapaces de garantizar la calidad sanitaria.
El verdadero progreso radica en garantizar que cada ciudadano, independientemente de su nivel económico o ubicación, tenga acceso a una atención integral, preventiva y humana.
El futuro de la salud mundial dependerá de que los líderes — políticos, ejecutivos, legislativos, y gremios de la salud— comprendan que sin una atención primaria sólida e inclusiva, el sistema de salud no es sostenible.
Autor
El doctor Adolfo Rodriguez Núñez es odontólogo especializado en Seguridad Social y Consultor en Salud. Presidente de la Fundación Dental Dominicana y de la Academia Internacional de Odontología Integral para República Dominicana. Ex presidente del Colegio Odontológico Dominicano y de la Federación Odontológica Latinoamericana.
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